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CÁLCULO Y RELATO. PREGUNTAS Y MÁS PREGUNTAS.

¿Por qué los niños resuelven tan mal los problemas? ¿Por qué les cuesta tanto trabajo? Pienso que aún no tenemos todas las respuestas, pero desde la práctica del cálculo ABN sí tenemos algunas. He dicho y he escrito que buena parte de la culpa de que los niños sean tan malos resolutores de problemas la tienen las cuentas, el tipo de cálculo que se efectúa. Tal vez por eso, en todas las comprobaciones que hacemos, nos encontramos con que los niños y niñas ABN mejoran mucho en resolución de problemas. Resuelven más, lo hacen mejor y emplean menos tiempo en ello. No es que sean infalibles, ni que hayan llegado al nivel de ejecución que han alcanzado en el cálculo. Pero sí lo hacen mucho mejor. ¿Cuál puede ser, desde nuestra perspectiva, la razón de tal hecho? En buena medida, el algoritmo y la capacidad que tiene el mismo para interactuar con el texto y reflejar el sentido del mismo. Antes de seguir, observen este vídeo de una niña de 2º de Primaria:

 

 

Hay un diálogo entre el texto y la resolución. La niña no combina cifras sin sentido ni descontextualizadas, sino que lo que hace resolviendo la operación es similar a lo que haría si tuviera que llevar a cabo en la realidad ese trabajo. Así, coge 8.000 pasteles, y los reparte entre las cinco tiendas. Luego coge 300, y más tarde 55. Y así hasta que acaba. Luego le pregunto para ver si ha entendido lo que ha hecho, y se puede comprobar que sí. No se le pregunta por la cuenta, sino por situaciones que también están representadas dentro de la operación: ¿cuántos pasteles necesitas si quieres mandar a cada tienda 71?, ¿cuántos has repartido cuando te quedan 65 por enviar?, etc. Esto no es recordar la tabla y aplicar las instrucciones de uso, sino interactuar matemáticamente con una realidad que la alumna conoce y controla.
Pongo otro ejemplo, del cuál no tenemos vídeos. El curso es 2º. La maestra pregunta a los niños por los años que tiene el padre, teniendo en cuenta que el abuelo tiene 68 y tiene 26 años más que el padre. La mayoría de los niños dispusieron una suma. Pero tan pronto “pasaron” los 20 años del padre al abuelo, se dieron cuenta y cambiaron: el padre no podría tener más años que el abuelo. Vean la diferencia. El primero está resuelto con el cálculo tradicional, y el segundo con el formato ABN:

 

Para terminar les dejo dos enlaces a los dos primeros vídeos que grabamos, allá por Diciembre de 2009. La característica del relato ya iba completamente incorporada.

 

 

 

Por Jaime Martínez Montero.
Inspector de Educación.

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